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Modo 2WD:
esta selección está pensada para circular sobre asfalto
en buenas condiciones, sin riesgo alguno de pérdida de adherencia.
Permite un consumo de carburante mínimo y favorece la maniobrabilidad
del vehículo.
Modo 4WD: es el modo más recomendable,
cuando las condiciones no son óptimas, porque reparte la tracción
a ambos ejes de forma automática, de forma que el tren delantero
recibe un mayor porcentaje del par motor. Esta relación cambia
automáticamente, gracias a un calculador cuando el tren trasero
lo necesita, lo que asegura un óptimo comportamiento en carretera,
sin aumentar el consumo.
Modo LOCK: se recomienda para casos de
mala adherencia al firme, como en nieve, arena o barro. En este caso,
la electrónica se encarga de mandar alrededor de 1,5 veces más
par al eje trasero que en el modo 4WD.
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